POESÍA

Juan Ramón Jiménez: Introducción a una identidad poética

En Juan Ramón Jiménez, vida y obra vienen a ser una misma identidad. El no habla de su poesía, él habla de su Obra, con mayúsculas, y comparando siempre su labor con la de un dios. Juan Ramón Jiménez creía en una unidad total de su producción y para él hacer poesía era cumplir un destino humano, toda su obra es la que da sentido a su vida, la poesía le justificaba y le salvaba como persona en sus momentos críticos. El habla de su obra como una obra en marcha. Esta idea que él mismo expresa: "Libros no, Obra" hace que a los estudiosos les sea imposible hacer unas etapas de su trayectoria poética.

Sin embargo, hay unas constantes que se han tenido en cuenta a la hora de estudiar la obra poética de Juan Ramón Jiménez: La soledad, la neurosis, su sentido de la perfección, esto le llevó en una primera etapa al cultivo de unos valores líricos elementales, con predominio del sentimiento para posteriormente mostrar en su obra un deseo de plenitud o ansia de eternidad. Y por último, un intento de penetrar en las cosas para remontarse a lo abstracto.

Juan Ramón Jiménez escribió un poema que ha llevado a los estudiosos de su obra a clasificar sus poemas, este poema está en su libro Eternidades y dice así:

Vino, primero, pura,
Vestida de inocencia;
Y la amé como un niño.
Luego se fue vistiendo
De no sé qué ropajes;
Y la fui odiando sin saberlo.
Llegó a ser una reina,
Fastuosa de tesoros...
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!
... Más se fue desnudando.
Y yo le sonreía.
Se quedó con la túnica
De su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.
Y se quitó la túnica,
Y apareció desnuda toda...
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Pero este poema tampoco satisface a los críticos para el estudio profundo de la obra de JRJ. No obstante, Pedro Salinas en su libro Literatura española del siglo xx hace una breve interpretación: Él dice que no hace falta mucha imaginación para seguir la evolución de lo poético de JRJ si se sigue el hilo de estos versos.

La primera etapa de inocencia, de sencillez formal, representada en Arias tristes y Jardines Lejanos.
Después la reina fastuosa, los ropajes extraños, aluden a la rica sensualidad del modernismo.
Pero enseguida expresa su cansancio y disgusto por esa poesía, de tal forma que llega a odiarla y tan sólo puede sonreír a su amada cuando se despoja de lo suntuoso y se le entrega en pureza y desnudez, es decir, esto es el periodo postmodernista de su poesía.

Para JRJ presenta el Modernismo como un disfraz engañoso, el cual oculta la pura belleza de la poesía y pronto inspira odio al mismo poeta que lo ha escrito.
De esta forma JRJ explica al mismo tiempo la poesía española que la hispanoamericana.

De cualquier forma el autor que marcó a JRJ en su infancia fue Bécquer a quien leyó en Sevilla en sus primeros años; de él tomará el sentimentalismo, nota predominante en su poesía y la claridad y sencillez de estilo.

Más tarde en Francia, con sus ingresos en los hospitales y sus contactos con aquellas influencias, se sumará la del simbolismo francés con Verlaine, de aquí sus imágenes intimistas, sin personificaciones humanas y además profundiza todo cuanto hay en el fondo de la realidad: estados de ánimos y elementos de la naturaleza, hasta tal punto que tituló un libro suyo Belleza.

En su mundo poético se percibe la vaguedad, la melancolía y la musicalidad, JRJ estará obsesionado también porque en sus versos se detecte la musicalidad. Además el poeta muestra su soledad en medio de un paisaje silencioso, vivido con todos los sentidos, envuelto en luces de atardecer o amanecer, con colores claros, fríos y transparentes. Y una gran abundancia de sensaciones.



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