POETA

KONSTANTINOS KAVAFIS

Poeta griego (1863-1933), nació en Alejandría y fue educado en Londres y Constantinopla, poseía amplios conocimientos sobre literatura inglesa y sobre historia y lingüística de la última etapa alejandrina y bizantina. Alternó en sus escritos temas históricos y líricos.1

Hemos elegido a este poeta griego, o mejor, hemos elegido a uno de sus poemas que nos parece hermoso y muy a tener en cuenta en nuestro batallador viaje:

 

ITACA
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
Pide que tu camino sea largo,
Rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
O al airado Poseidón nunca temas,
No hallarás tales seres en tu ruta
Si alto es tu pensamiento y limpia
La emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
Ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
Si no los llevas dentro de tu alma,
Si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
En que con placer, felizmente
Arribes a bahías nunca vistas;
Detente en los emporios de Fenicia
Y adquiere hermosas mercancías,
Madreperla y coral, y ámbar y ébano,
Perfumes deliciosos y diversos,
Cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
Visita muchas ciudades de Egipto
Y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Más no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
Y en tu vejez arribes a la isla
Con cuanto hayas ganado en el camino,
Sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
Comprendes ya qué significan las Ítacas.

 

En nuestra opinión la recepción de la poesía es personal. La poesía también es el arte del decir sin decir expresamente, el arte de "llegar a". Los poemas son personales e intransferibles. Un verso se dirige y ha de llegar a lo profundo de cada lector de forma particular. No obstante, tenemos el atrevimiento de hacer un comentario al poema Ítaca: Lo primero que nos sugiere el poeta es la Oración:

"Si va a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento"
"... al airado Poseidón nunca temas"

¿Quién es Poseidón? Para cada uno de nosotros será alguién diferente. Aunque Kavafis inmediatamente aclara:

"... no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo".

A continuación expone bellamente la ausencia de temor:

"A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone".

Y Kavafis nos recuerda de nuevo la Oración en nuestro viaje hacia Ítaca:

"Pide que tu camino sea largo
que numerosas sean las mañanas de verano"
Nuestra travesía, según el poeta, hemos de hacerla
"... con placer, felizmente"

Y arribar "... a bahías nunca vistas"

El poeta en su deseo de festividad, nos propone el consumo en nuestro viaje:

"y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes,
visita muchas ciudades de Egipto
Y CON AVIDEZ APRENDE DE SUS SABIOS"

Este último verso es esencial en el poema y en todo el viaje. A nuestro modesto entender es el verso fénix, tanto en el plano de la expresión como en el plano del contenido. Aprehender, aprender con avidez, es la esencia de nuestro viaje hacia Ítaca. Es el verdadero sentido por el que hemos de pedir que nuestro "camino sea largo" Así lo dice el poeta en los versos siguientes:

"Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta."

Llegar al conocimiento, pero sobre todo, llegar a la sabiduría: he aquí el sentido de Ítaca. "Viajar", vivir, de tal forma que llegue un momento en que seamos sabios, y por tanto capaces de meternos en el corazón del otro y comprenderlo todo. Nuestra meta en la vida, más que saberlo todo, consistiría en comprenderlo todo. Así, llegaríamos a la vejez, como dice Kavafis, con ese gran tesoro ganado a pulso, arribar a cualquier isla (Ítaca supone siempre una isla), con cuanto hayamos ganado en el camino, sin esperar que Ítaca nos enriquezca.

Así, aunque pobre la hallemos, no nos engañará Ítaca.

Ricos, "en saber y en vida", comprenderemos perfectamente
"qué significan las Ítacas".




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